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14/11/2006
El comienzo
Mi vida, mi "verdadera vida" comenzó ayer, al igual que este blog ha nacido hoy. Digo que es ahora cuando vivo y no antes porque es imposible vivir realmente con tantos problemas en la cabeza, tanta inseguridad por no saber ni siquiera quién eres o lo que quieres. Pero ayer mis ojos vieron algo que, habiendo estado tanto tiempo delante de sus narices, no fueron capaces de ver; y todo se me iluminó por fin.
Nunca se me ha dado bien escuchar a la gente, y cuando me decían que no me complicara tanto la vida con asuntos que no merecían que les diera tantas vueltas yo les ignoraba. Pero ahora sé que tenían razón; nada es lo que parece, todo es más simple de lo que pensamos, solo que la naturaleza humana (no creo que sea yo la única que se complique la existencia) prefiere buscar explicaciones rimbombantes a las cosas más sencillas. Claro que ahora, después de haberme secado de llorar durante dos años, descubro la verdad: la "verdadera" verdad.
Nunca le quise, nunca estuve enamorada de él, nunca lloré por él; lloré por mí, porque todo aquello no fue más que un capricho que mi cabecita tozuda se empeñaba en conseguir. Pero si no le quise, ¿entonces nunca he querido a nadie? Yo que creía que era el único al que iba a amar, y resulta de que todo era una mezcla de cabezonería y hormonas... Es entonces cuando mi cerebrito (que no lo hace con mala intención, aunque lo parezca) trata de buscar una explicación a esto, y me doy contra una pared (plofff). Porque, atando cabos, me surgen las siguientes preguntas que, si lo piensas un poco, tienen todas la misma respuesta: ¿por qué les he buscado pegas a cada uno de los chicos con los que he estado, haciéndome creer a mi misma que eran ellos los que tenían la culpa de todo? ¿Por qué evitaba estar con ellos, inventándome excusas de los más estrafalarias? ¿Por qué no durábamos como el resto de las parejas del mundo? ¿Por qué nunca soñé ir con alguno de ellos a remar a las barcas del Retiro, con lo romántica que me resulta esa escena y las veces que he soñado con ella? Tal vez sea porque realmente no me gustaban, al igual que tampoco me gustaba el que creía que era mi gran amor, o tal vez no fuera culpa suya ni mia, sino culpa de una orientación sexual tapada durante años por algo que creía que era amor, algo que estuvo siempre latente, pero siempre reprimido también por el temor a la humillación, a la maldad de las personas que se las dan de tolerantes hasta que se topan con alguien diferente. Puede que todo este tiempo haya estado engañándome a mí misma...
El llanto de una bruja
Las hojas de los árboles se mecían
con el arrullo suave del viento,
mientras que las nubes, en movimiento,
dejaban entrever la blancura de la luna.
El bosque entero descansaba
con la paz de la noche oscura.
Y en el río, una criatura
danzaba alegre en la negrura.
Giraba alrededor del fuego,
saltando, cantaba sus deseos,
hablando con los espíritus de los muertos
desahogaba su corazón de todo su peso.
Los amores, desamores,
las penurias y el rencor,
todo ardía en las llamas
de la hoguera de la magia.
Aquel dulce ser, la dulce Silvana,
de día no era más que un fantasma,
ignorada por ser joven y mujer;
sueños de libertad en aquel mundo cruel.
Gritar no podía; por lo menos no de día.
Así que de noche, en el arroyo, cantaba
la canción que sólo el bosque escuchaba:
y las tristezas cesaban.
Así, la oscuridad se hizo su amiga
y el bosque su enamorado.
Deseando que pasaran las horas
para llegar al ocaso del día,
sabiendo que la luna llegaba,
Silvana se sonreía.
Una de sus sonrisas se cruzó con la mirada
de un joven que a ella amaba,
y, sintiéndose tentado,
la siguió una noche por el camino plateado.
Deseaba ver a su amada
rendida, enamorada,
pero lo que vio fue a una bruja
lanzando maleficios al pueblo.
Corrió, atemorizado,
y se lo contó al padre inquisidor,
que se presentó en el bosque oscuro
a detener la maldición,
con diez hombres, antorcha en mano
y machetes en el cinturón.
Cuando llegaron al río
y vieron a Silvana cantándole al viento,
el cura dio la orden
y la apresaron al momento.
Antes de encarcelarla
le gritaron, insultaron y pegaron,
pero no cedió ante la debilidad
y sus ojos no lloraron.
Mas, cuando se quedó sola
en aquella prisión de sangre y hiel,
cerró los ojos y soñó
con sus danzas en la hoguera.
A la mañana siguiente
se celebró el temido juicio:
“La bruja arderá- dijeron-
con sus llamas, en la hoguera”.
Arrastrada por el pueblo,
sin que nadie saliera en su defensa,
la gente le gritaba improperios
en su camino a la muerte.
Su familia, avergonzada,
la había abandonado en el olvido.
Sólo el bosque, a lo lejos,
con su viento de amor la llamaba.
Atada de pies y manos,
en aquel terrible lecho de muerte,
Silvana notó el calor a sus pies:
comenzaba a arder.
Al frente, el bosque,
que en un vano intento
soplaba desesperado
para apagar el fuego.
En aquel instante Silvana
supo cuánto la amaba;
en sus ojos despuntaba
una lágrima plateada.
Lloró desesperadamente,
por el amor, no por la muerte,
hasta que dejó de notar
el ardor en su piel.
Le dio gracias a su amado, el bosque,
Por haber escuchado sus súplicas
y calmado su llanto,
aquel que ahora se desataba de nuevo.
Le prometió que, aunque muriera,
volvería de nuevo a su lado,
volvería a girar alrededor del fuego,
a saltar, a cantar sus deseos,
a deshojar de su corazón todo su peso,
mientras que él calmaba su llanto eterno.
15/11/2006
Terrores nocturnos
Anoche tuve miedo. Me acosté a las once porque no podía con mi cuerpo; me arropé hasta las orejas con todas las mantas que pude encontrar en los armarios de mi casa, y, cuando ya estaba inmovilizada por todo el peso que tenía encima me sentí tan sola que desee que todo terminara. Tenía frío, estaba (y sigo) confundida, atormentada por mil dilemas que no me dejaban en paz: ¿cómo van a reaccionar mi familia y mis amigos cuando me canse de estar callada, cuando no quiera seguir escondiéndome? ¿Me van a comprender, o dejarán de mirarme como hasta ahora lo hacen? Si normalmente mi padre no me deja vivir, siempre criticando lo que hago o digo, ¿entonces cuando le diga que soy...? no me hago a la idea, supongo que tendré que ir acostrumbrándome poco a poco, hasta que un día pueda gritarlo por la ventana sin tener que pensar en lo que dirá la gente.
Y siento que me queda poco tiempo de estar callada, no puedo seguir fingiendo, cada día que pasa me siento peor...
16/11/2006
Mujer contra mujer (Mecano)
Nada tienen de especial
dos mujeres que se dan la mano
el matiz viene después
cuando lo hacen por debajo del mantel.
Luego a solas sin nada que perder
tras las manos va el resto de la piel
un amor por ocultar
y aunque en cueros no hay donde esconderlo
lo disfrazan de amistad
cuando sale a pasear por la ciudad.
Una opina que aquello no está bien
la otra opina que qué se le va a hacer
y lo que opinen los demás está demás.
Quien detiene palomas al vuelo
volando a ras del suelo
mujer contra mujer.
No estoy yo por la labor
de tirarles la primera piedra
si equivoco la ocasión
y las hallo labio a labio en el salón
ni siquiera me atrevería a toser
si no gusto ya sé lo que hay que hacer
que con mis piedras hacen ellas su pared.
Quien detiene palomas al vuelo
volando a ras de suelo
mujer contra mujer.
Una opina que aquello no está bien
la otra opina que qué se le va a hacer
y lo que opinen los demás está demás.
Quien detiene palomas al vuelo
volando al ras del suelo
mujer contra mujer.
18/11/2006
Tarde de cine
20/11/2006
Nada
No te entiendo. Por más que intento ser tu amiga parece que tú no lo entiendes, que quieres fastidiarme, joderme la vida un poquito más de lo que ya está; o eso o es que no te das cuenta de nada. Cuando te conocí, lo único que quería era que nos lleváramos bien, no esperaba nada más. Pero cada día que pasaba estabas más apegada a mí, junto a mí, intentando arrancarle una sonrisa a mi alelado corazón. Yo, que en esos momentos estaba confundidísima, no supe intepretar aquello que querías decirme, pero ya empezaba a sentir algo, aunque todavía no sabía muy bien el qué. Pasaron los días, y todo seguía igual. Hasta que un día me enteré que tenías novio (xD!!!), y entonces todo lo que había creído se me cayó al suelo, haciéndose añicos. Fue entonces cuando supe lo que realmente pasaba; la niebla se disipó, y dejé de estar ciega. No sé si jugaste conmigo, o si es sólo que eres así, o tal vez fui yo la culpable, la que se imaginó algo que no existía, no lo sé, lo único que sé es que ahora me siento estúpida cuando hablamos, y ya no sé dónde esconder la mirada cuando me miras.
21/11/2006
Declaraciones
Ya se lo he contado a alguien. En realidad no es más que un amigo lejano, pero algo es algo. Y la verdad es que creo que se lo ha tomado bien (después de preguntarme "¿pero de verdad? ¿me lo dices en serio?" unas 25000 veces, claro está), aunque me da impresión de que los hombres nunca van a comprender un asunto de semejante "complejidad", y siempre le sacan connotaciones sexuales relacionadas con sus más oscuras fantasías eróticas.
O eso, o es que no me ha hecho gracia asumir que el asunto no es tan grave como creía.
Iré diciéndoselo despacito a los demás, progresivamente, sin que noten la diferencia...
22/11/2006
¿Un mal día?
A veces me pongo filosófica y me da por pensar que mi vida es una caída sin fin al abismo de la tristeza, y no es una exageración, es que cada vez que creo que ya no me puede pasar nada peor va y me pasa. Creo que ya sólo me faltaría romperme las dos piernas y caer accidentalmente a las vías del metro, sin tener la mínima posibilidad de salvación. Ahora expondré los hechos tal y como han sucedido en este fatídico día día de hoy (que, según la experiencia, es un poquito mejor que el de mañana...):
-He suspendido Literatura. ¡Yo, que mi mayor sueño en esta vida, mi única y gran ilusión era escribir un libro, o mejor, una trilogía!
-Como conclusión de lo anterior podemos deducir que soy un fraude en los estudios y que más me vale ponerme a trabajar en una panadería. A esta conclusión he llegado yo solita, a pesar de los ánimos de mis queridas amigas diciéndome que ya la recuperaré (claro, como a ellas les ha ido bien...).
-He discutido con tres amigos (de hecho ahora cada vez que estoy con ellos lo único que hago- inconscientemente- es mirarles con cara de odio y rencor profundo), y entre ellos se encuentra la ex-preciosa y maravillosa chica (ahora una guarra, claro está) que me volvía loca en anteriores capítulos. Es de suponer que mi rencor hacia ella es todavía mayor...
-Y para terminar este maravilloso día tengo que ponerle la guinda (guindilla) al pastel. No voy a poder salir de "ese elemento de la habitación en el cual se guardan ropa y otros objetos" (el armario, joder) hasta que no entre en la universidad (o, en mi caso, en la panadería xD). ¿Por qué? Porque esos habitantes de las "aulas de castigados" y de los pasillos recónditos que se conocen mejor a la directora del instituto que a su madre no creo que vean con buenos ojos que me gusten las tías. Y no es que vaya a ir pregonando por el instituto que soy lesbiana, pero los chismes corren como pólvora, y además las malas lenguas los "tunean". Así que, o me quedo calladita seis meses más y cuando termine la selectividad se lo cuanto hasta al Papa (ya me gustaría a mí, jaja), o se lo cuento a mi entorno cercano aun sabiendo que más tarde o más temprano se enterará igualmente el Papa.
La decisión, en el próximo capítulo...
PD: perdón si en algún momento mis párrafos sin puntos y los "numerosos" paréntesis no te permiten respirar, pero es que con un día como este necesitaba desahogarme (aunque eso signifique causar asfixia a alguien...).
24/11/2006
Lo que no soy
Sé que no soy perfecta. No soy la más inteligente, ni soy tan simpática como a la gente le gustaría, no pienso las cosas antes de decirlas, y a veces me siento mejor si estoy sola. No soy una buena hija, ni una buena hermana, ni una buena amiga, ni una buena novia. Soy rencorosa, me enfado enseguida, y no perdono nunca. Delante de los demás nunca demuestro mi tristeza llorando; tal vez alguien me considere demasiado fría. Sin embargo, hay algunas noches frías en las que no puedo reprimir el llanto. No tengo un cuerpo de escándalo, no soy rubia y mis ojos no son tan verdes como a mí me gustaría. No vivo en un mundo de hadas, no irradio alegría sino mala leche. Y no me arrepiento de nada.
Aunque cada día me siento más triste.
Cada día peor.
Cada día soy más débil aunque lo oculte.
Hasta que ya no pueda más.
26/11/2006
Soy lesbiana, ¿te gusto?
27/11/2006
Cuando ya no queda nada
Es gracioso que ayer, mientras mi hermana hacía de niñera de mis dos primas, de siete y cuatro años, a mí se me ocurriera pensar en algo así.
Cuando quieres a alguien esa persona se convierte en lo más importante para ti. Sueñas con ella, comes, estudias, trabajas o simplemente vives pensando en ella. Y cuando ya no sabrías vivir sin ella, cuando se ha convertido en lo más importante para ti, el aliciente de tu vida, el alma de todo, va y te deja. Desaparece. Se esfuma, como uno de esos sueños en los que, cuando despiertas, hubieras preferido quedarte. Y es entonces cuando te preguntas si realmente tiene sentido tu vida. Porque el único sentido que alguna vez tuvo se fue cuando ella salió por la puerta. Y todo se vuelve pesado, rutinario, hasta tal punto que te parece que tu vida no la vives tú, sino que alguien te maneja como por "control remoto". Y te cansas. Sientes que el hueco que una vez ocupó su amor está vacío, y ese vacío empieza a ejercer una presión sobre tu cerebro. Ya ni siquiera piensas en ella, pero el agrio sabor que dejó su ausencia te impide ser como eras antes. A veces, sobre todo por las noches, te da por pensar que ya nada será como era antes, porque has perdido lo más importante en tu vida: ella.
Lo más triste de todo es que esa persona que antes lo era todo para tí, seguramente ahora ya ni te recuerde.
(La próxima vez que me ponga nostálgica ayudaré a mi hermana a cuidar de mis primas...)
28/11/2006
Preguntas y respuestas
Sí- tendría que haberle respondido, con gesto triunfal, a mi madre.
Esta era la situación: mis padres, mi hermana y yo sentados en la mesa a la hora de la cena (típica imagen familiar xD), manteniendo una de esas animadas y absurdas conversaciones nacidas directamente de lo que está hablando la del telediario.
-Yo no sé dónde he oído que en el norte hay mucha más gente "de la acera de enfrente"- mi padre.
-Es verdad, yo también lo había oído- mi madre. Ahí es cuando yo empiezo a mirar a otro lado.
-Sí, estos son los que se pasan todo el día en las tabernas ahí, rodeados de hombres...- mi padre de nuevo.
-Sí papá, pues bien que te vas tú los domingos por la mañana a tomar la cañita con tu amigo al bar de abajo- yo, intentando cambiar de tema.
-Pues por esa regla de tres, tú que siempre estás rodeada de chicas deberías ser...- mi madre, que parece que en su vocabulario no existe la palabra "lesbiana". A continuación viene la pregunta que, si la hace tu madre, siempre es retórica-. ¿Y no lo eres, no?
Y ahí es cuando yo tenía que haber dicho: Pues sí, mamá, soy LESBIANA (recalcando bien).
Pero no fue eso lo que dije. En realidad, me limité a hacer un estúpido gesto con la cabeza. Y luego me sentí la persona más estúpida que hay sobre la faz de la Tierra.
29/11/2006
Lo evidente
Ahora que lo pienso en frío me doy cuenta de que las evidencias de que era lesbiana siempre estuvieron ahí, y no entiendo por qué no me dí cuenta antes, con lo sencillo que lo veo todo ahora. Cuando tenía catorce años (la típica edad del tonteo y edad del pavo) y todas mis amigas se morían por que el guapete de turno les tocara el culo, a mí todo aquello me la repampimflaba. Luego, cuando mi mejor amiga se echó novio, fingía una sana envidia por aquella suerte que tenía, aunque por dentro lo único que hacía era alegrarme por ella. Pero pronto todas tenían novio (o lo habían tenido alguna vez) y empezaban a mirarme de forma "rara", así que cuando apareció en mi vida aquel chico vi la solucion a todos mis problemas. Les conté a todas que estaba enamorada, y supongo que la revolución hormonal me ayudó bastante, porque estuve engañándome a mí misma bastante tiempo. Pero seguía sin caer en lo que era (aunque mis queridísimas compañeras de clase me lo recordaban constantemente). Intenté rellenar el hueco de mi corazón vacío con vanas relaciones, pero ni los besos ni las caricias que recibí lo consiguieron. Creo que estuve muy, muy, pero que muy ciega, porque recuerdo que en más de una ocasión, estando con alguno de los chicos en una discoteca, no pude evitar mirarle el culo a alguna tía que pasara por allí. Y no le encontré una explicación lógica a por qué nunca me fijé en ninguno de los chicos de clase, y sin embargo sabía perfectamente qué trasero pertenecía a cada una de mis compañeras (como diría mi abuelita, no estoy enferma, soy joven xD).
Y además, ¿cuántas chicas heterosexuales conoces a las que les explote la cabeza si pasan más de diez minutos en una tienda?
30/11/2006
Be water my friend
Tengo un problema. Problemilla o problemón, no lo sé, la verdad es que eso de ponerle grado a mis problemas nunca se me ha dado bien, porque siempre les he dado a todos muchísisima más importancia de la que de verdad tenían. Bueno, que me desvío, mi problema es el siguiente: no parezco lesbiana. Al principio puede parecer la tontería más grande del mundo-mundial, pero si lo piensas un poquito te das cuenta de que es un GRAN problema. Yo sí sé "detectar" a una lesbiana, por lo menos en la mayoría de los casos, y eso me puede servir para saber en quién me conviene fijarme y en quién no (repito, no siempre me funciona este truquito), pero ¿quién me detecta a mí? Parezco la más hetero de todas mis amigas, me gusta ponerme minifaldas, llevar el pelo suelto y muy largo, uso pendientes de aro que mi hermana podría utilizar como hula-hop... Creo que en lo único en lo que alguna lesbiana podría detectarme es en lo pato que soy sobre unos tacones (y mucho más si hay que bailar sobre ellos). Aunque bueno, supongo que ni siquiera eso, porque también hay heteros patosas...
En fín, que estoy condenada a que cada vez que salga de fiesta y se me arrime un tío la gente de alrededor, más que pensar que soy lesbiana, pensarán que tengo hemorroides o que estoy con la regla.
Una pena...
PD: aún sigue presente la opción del tatuaje (o en su defecto el famoso rótulo luminoso xD)

