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La bruja de Salem

Soy lesbiana, ¿te gusto?

Esa será la pregunta que me tatúe en la frente dentro de poco. Y es que la sutileza no va mucho conmigo, y no me doy cuenta de si le gusto o no a la persona en cuestión hasta que no estoy encima de ella, o peor, hasta que no me he ilusionado. Porque antes con los tíos la cosa era mucho más sencilla, siempre tenía los ojos de alguno en mi culo (del que, por cierto, me siento muy orgullosa XD), pero ahora que el número de víctimas se ha reducido, creo que no me voy a comer ni una rosca. Mi problema es que no sé captar las intenciones de esa chica que me mira de reojo y aparta la mirada cuando yo se la devuelvo, y no sé si le gusto o es que está alucinada de mi gran parecido con Christina Ricci. Vamos, que no me entero de ná. Así que si alguna vez ves a una tía de metro sesenta, con el pelo largo y un tatuaje en letras góticas en mitad de la frente que diga: soy lesbiana, ¿te gusto?, dame una buena colleja y, ya de paso, salúdame.

Lo que no soy

Sé que no soy perfecta. No soy la más inteligente, ni soy tan simpática como a la gente le gustaría, no pienso las cosas antes de decirlas, y a veces me siento mejor si estoy sola. No soy una buena hija, ni una buena hermana, ni una buena amiga, ni una buena novia. Soy rencorosa, me enfado enseguida, y no perdono nunca. Delante de los demás nunca demuestro mi tristeza llorando; tal vez alguien me considere demasiado fría. Sin embargo, hay algunas noches frías en las que no puedo reprimir el llanto. No tengo un cuerpo de escándalo, no soy rubia y mis ojos no son tan verdes como a mí me gustaría. No vivo en un mundo de hadas, no irradio alegría sino mala leche. Y no me arrepiento de nada.

Aunque cada día me siento más triste.

Cada día peor.

Cada día soy más débil aunque lo oculte.

Hasta que ya no pueda más.

¿Un mal día?

A veces me pongo filosófica y me da por pensar que mi vida es una caída sin fin al abismo de la tristeza, y no es una exageración, es que cada vez que creo que ya no me puede pasar nada peor va y me pasa. Creo que ya sólo me faltaría romperme las dos piernas y caer accidentalmente a las vías del metro, sin tener la mínima posibilidad de salvación. Ahora expondré los hechos tal y como han sucedido en este fatídico día día de hoy (que, según la experiencia, es un poquito mejor que el de mañana...):

-He suspendido Literatura. ¡Yo, que mi mayor sueño en esta vida, mi única y gran ilusión era escribir un libro, o mejor, una trilogía!

-Como conclusión de lo anterior podemos deducir que soy un fraude en los estudios y que más me vale ponerme a trabajar en una panadería. A esta conclusión he llegado yo solita, a pesar de los ánimos de mis queridas amigas diciéndome que ya la recuperaré (claro, como a ellas les ha ido bien...).

-He discutido con tres amigos (de hecho ahora cada vez que estoy con ellos lo único que hago- inconscientemente- es mirarles con cara de odio y rencor profundo), y entre ellos se encuentra la ex-preciosa y maravillosa chica (ahora una guarra, claro está) que me volvía loca en anteriores capítulos. Es de suponer que mi rencor hacia ella es todavía mayor...

-Y para terminar este maravilloso día tengo que ponerle la guinda (guindilla) al pastel. No voy a poder salir de "ese elemento de la habitación en el cual se guardan ropa y otros objetos" (el armario, joder) hasta que no entre en la universidad (o, en mi caso, en la panadería xD). ¿Por qué? Porque esos habitantes de las "aulas de castigados" y de los pasillos recónditos que se conocen mejor a la directora del instituto que a su madre no creo que vean con buenos ojos que me gusten las tías. Y no es que vaya a ir pregonando por el instituto que soy lesbiana, pero los chismes corren como pólvora, y además las malas lenguas los "tunean". Así que, o me quedo calladita seis meses más y cuando termine la selectividad se lo cuanto hasta al Papa (ya me gustaría a mí, jaja), o se lo cuento a mi entorno cercano aun sabiendo que más tarde o más temprano se enterará igualmente el Papa.

La decisión, en el próximo capítulo...

PD: perdón si en algún momento mis párrafos sin puntos y los "numerosos" paréntesis no te permiten respirar, pero es que con un día como este necesitaba desahogarme (aunque eso signifique causar asfixia a alguien...).

Declaraciones

Ya se lo he contado a alguien. En realidad no es más que un amigo lejano, pero algo es algo. Y la verdad es que creo que se lo ha tomado bien (después de preguntarme "¿pero de verdad? ¿me lo dices en serio?" unas 25000 veces, claro está), aunque me da impresión de que los hombres nunca van a comprender un asunto de semejante "complejidad", y siempre le sacan connotaciones sexuales relacionadas con sus más oscuras fantasías eróticas.

O eso, o es que no me ha hecho gracia asumir que el asunto no es tan grave como creía.

Iré diciéndoselo despacito a los demás, progresivamente, sin que noten la diferencia...

Nada

No te entiendo. Por más que intento ser tu amiga parece que tú no lo entiendes, que quieres fastidiarme, joderme la vida un poquito más de lo que ya está; o eso o es que no te das cuenta de nada. Cuando te conocí, lo único que quería era que nos lleváramos bien, no esperaba nada más. Pero cada día que pasaba estabas más apegada a mí, junto a mí, intentando arrancarle una sonrisa a mi alelado corazón. Yo, que en esos momentos estaba confundidísima, no supe intepretar aquello que querías decirme, pero ya empezaba a sentir algo, aunque todavía no sabía muy bien el qué. Pasaron los días, y todo seguía igual. Hasta que un día me enteré que tenías novio (xD!!!), y entonces todo lo que había creído se me cayó al suelo, haciéndose añicos. Fue entonces cuando supe lo que realmente pasaba; la niebla se disipó, y dejé de estar ciega. No sé si jugaste conmigo, o si es sólo que eres así, o tal vez fui yo la culpable, la que se imaginó algo que no existía, no lo sé, lo único que sé es que ahora me siento estúpida cuando hablamos, y ya no sé dónde esconder la mirada cuando me miras.

Tarde de cine

Ayer estuve en el cine con unos amigos viendo "saw III" (que por cierto está genial, es de las pocas pelis gore que también combinan argumento), y de nuevo me sentí chica-candelabro. Me explico; iba con tres amigas, cada una con su novio, y luego estaba yo. Entre dos parejitas. Parece gracioso ahora que lo estoy escribiendo, pero ayer no me hizo ni puñetera gracia. Será que siempre he estado en grupos impares en los que unos se iban con otras y yo quedaba desparejada, o tal vez deba ir asumiendo que necesito alguien con quien compartir mi soledad. Alguien con quien pasear de la mano por la Albufera, que me haga compañía cuando vaya al cine, que se ría con mis tonterías y me haga ser fuerte. Alguien que me quiera de verdad y no me haga daño... ¿Es mucho pedir?

Mujer contra mujer (Mecano)



Nada tienen de especial

dos mujeres que se dan la mano

el matiz viene después

cuando lo hacen por debajo del mantel.



Luego a solas sin nada que perder

tras las manos va el resto de la piel

un amor por ocultar

y aunque en cueros no hay donde esconderlo

lo disfrazan de amistad

cuando sale a pasear por la ciudad.



Una opina que aquello no está bien

la otra opina que qué se le va a hacer

y lo que opinen los demás está demás.



Quien detiene palomas al vuelo

volando a ras del suelo

mujer contra mujer.



No estoy yo por la labor

de tirarles la primera piedra

si equivoco la ocasión

y las hallo labio a labio en el salón

ni siquiera me atrevería a toser

si no gusto ya sé lo que hay que hacer

que con mis piedras hacen ellas su pared.



Quien detiene palomas al vuelo

volando a ras de suelo

mujer contra mujer.



Una opina que aquello no está bien

la otra opina que qué se le va a hacer

y lo que opinen los demás está demás.



Quien detiene palomas al vuelo

volando al ras del suelo

mujer contra mujer.

Terrores nocturnos

Anoche tuve miedo. Me acosté a las once porque no podía con mi cuerpo; me arropé hasta las orejas con todas las mantas que pude encontrar en los armarios de mi casa, y, cuando ya estaba inmovilizada por todo el peso que tenía encima me sentí tan sola que desee que todo terminara. Tenía frío, estaba (y sigo) confundida, atormentada por mil dilemas que no me dejaban en paz: ¿cómo van a reaccionar mi familia y mis amigos cuando me canse de estar callada, cuando no quiera seguir escondiéndome? ¿Me van a comprender, o dejarán de mirarme como hasta ahora lo hacen? Si normalmente mi padre no me deja vivir, siempre criticando lo que hago o digo, ¿entonces cuando le diga que soy...? no me hago a la idea, supongo que tendré que ir acostrumbrándome poco a poco, hasta que un día pueda gritarlo por la ventana sin tener que pensar en lo que dirá la gente.

Y siento que me queda poco tiempo de estar callada, no puedo seguir fingiendo, cada día que pasa me siento peor...

El llanto de una bruja

Las hojas de los árboles se mecían

con el arrullo suave del viento,

mientras que las nubes, en movimiento,

dejaban entrever la blancura de la luna.

El bosque entero descansaba

con la paz de la noche oscura.

Y en el río, una criatura

danzaba alegre en la negrura.

Giraba alrededor del fuego,

saltando, cantaba sus deseos,

hablando con los espíritus de los muertos

desahogaba su corazón de todo su peso.

Los amores, desamores,

las penurias y el rencor,

todo ardía en las llamas

de la hoguera de la magia.

Aquel dulce ser, la dulce Silvana,

de día no era más que un fantasma,

ignorada por ser joven y mujer;

sueños de libertad en aquel mundo cruel.

Gritar no podía; por lo menos no de día.

Así que de noche, en el arroyo, cantaba

la canción que sólo el bosque escuchaba:

y las tristezas cesaban.

Así, la oscuridad se hizo su amiga

y el bosque su enamorado.

Deseando que pasaran las horas

para llegar al ocaso del día,

sabiendo que la luna llegaba,

Silvana se sonreía.

Una de sus sonrisas se cruzó con la mirada

de un joven que a ella amaba,

y, sintiéndose tentado,

la siguió una noche por el camino plateado.

Deseaba ver a su amada

rendida, enamorada,

pero lo que vio fue a una bruja

lanzando maleficios al pueblo.

Corrió, atemorizado,

y se lo contó al padre inquisidor,

que se presentó en el bosque oscuro

a detener la maldición,

con diez hombres, antorcha en mano

y machetes en el cinturón.

Cuando llegaron al río

y vieron a Silvana cantándole al viento,

el cura dio la orden

y la apresaron al momento.

Antes de encarcelarla

le gritaron, insultaron y pegaron,

pero no cedió ante la debilidad

y sus ojos no lloraron.

Mas, cuando se quedó sola

en aquella prisión de sangre y hiel,

cerró los ojos y soñó

con sus danzas en la hoguera.

A la mañana siguiente

se celebró el temido juicio:

“La bruja arderá- dijeron-

con sus llamas, en la hoguera”.

Arrastrada por el pueblo,

sin que nadie saliera en su defensa,

la gente le gritaba improperios

en su camino a la muerte.

Su familia, avergonzada,

la había abandonado en el olvido.

Sólo el bosque, a lo lejos,

con su viento de amor la llamaba.

Atada de pies y manos,

en aquel terrible lecho de muerte,

Silvana notó el calor a sus pies:

comenzaba a arder.

Al frente, el bosque,

que en un vano intento

soplaba desesperado

para apagar el fuego.

En aquel instante Silvana

supo cuánto la amaba;

en sus ojos despuntaba

una lágrima plateada.

Lloró desesperadamente,

por el amor, no por la muerte,

hasta que dejó de notar

el ardor en su piel.

Le dio gracias a su amado, el bosque,

Por haber escuchado sus súplicas

y calmado su llanto,

   aquel que ahora se desataba de nuevo.

Le prometió que, aunque muriera,

volvería de nuevo a su lado,

volvería a girar alrededor del fuego,

a  saltar, a cantar sus deseos,

a deshojar de su corazón todo su peso,

mientras que él calmaba su llanto eterno.

   

 

El comienzo

Mi vida, mi "verdadera vida" comenzó ayer, al igual que este blog ha nacido hoy. Digo que es ahora cuando vivo y no antes porque es imposible vivir realmente con tantos problemas en la cabeza, tanta inseguridad por no saber ni siquiera quién eres o lo que quieres. Pero ayer mis ojos vieron algo que, habiendo estado tanto tiempo delante de sus narices, no fueron capaces de ver; y todo se me iluminó por fin.

Nunca se me ha dado bien escuchar a la gente, y cuando me decían que no me complicara tanto la vida con asuntos que no merecían que les diera tantas vueltas yo les ignoraba. Pero ahora sé que tenían razón; nada es lo que parece, todo es más simple de lo que pensamos, solo que la naturaleza humana (no creo que sea yo la única que se complique la existencia) prefiere buscar explicaciones rimbombantes a las cosas más sencillas. Claro que ahora, después de haberme secado de llorar durante dos años, descubro la verdad: la "verdadera" verdad.

Nunca le quise, nunca estuve enamorada de él, nunca lloré por él; lloré por mí, porque todo aquello no fue más que un capricho que mi cabecita tozuda se empeñaba en conseguir. Pero si no le quise, ¿entonces nunca he querido a nadie? Yo que creía que era el único al que iba a amar, y resulta de que todo era una mezcla de cabezonería y hormonas... Es entonces cuando mi cerebrito (que no lo hace con mala intención, aunque lo parezca) trata de buscar una explicación a esto, y me doy contra una pared (plofff). Porque, atando cabos, me surgen las siguientes preguntas que, si lo piensas un poco, tienen todas la misma respuesta: ¿por qué les he buscado pegas a cada uno de los chicos con los que he estado, haciéndome creer a mi misma que eran ellos los que tenían la culpa de todo? ¿Por qué evitaba estar con ellos, inventándome excusas de los más estrafalarias? ¿Por qué no durábamos como el resto de las parejas del mundo? ¿Por qué nunca soñé ir con alguno de ellos a remar a las barcas del Retiro, con lo romántica que me resulta esa escena y las veces que he soñado con ella? Tal vez sea porque realmente no me gustaban, al igual que tampoco me gustaba el que creía que era mi gran amor, o tal vez no fuera culpa suya ni mia, sino culpa de una orientación sexual tapada durante años por algo que creía que era amor, algo que estuvo siempre latente, pero siempre reprimido también por el temor a la humillación, a la maldad de las personas que se las dan de tolerantes hasta que se topan con alguien diferente. Puede que todo este tiempo haya estado engañándome a mí misma...